Técnicas de estudio para ESO y Bachillerato: resúmenes, esquemas y repaso
Por Carlos Salazar Guzmán · Actualizado el 21 de octubre de 2026 · 7 min de lectura
Muchos estudiantes dedican horas a estudiar y aun así les cuesta recordar lo aprendido. La razón suele ser el método más que el esfuerzo: releer y subrayar da sensación de dominio, pero no es lo que mejor funciona. Esta guía reúne técnicas sencillas, respaldadas por la investigación sobre cómo aprendemos, para ESO y Bachillerato.
La idea clave: estudiar de forma activa
Una revisión científica muy citada sobre técnicas de estudio (Dunlosky y colaboradores, 2013) concluyó que la práctica de recuperación —ponerse a prueba— y el repaso repartido en el tiempo se encuentran entre las técnicas más útiles, mientras que subrayar y releer se encuentran entre las menos eficaces. Dicho de forma sencilla: aprender es sacar la información de tu cabeza, no solo meterla.
1. Subraya poco y con criterio
Subrayar todo es como no subrayar nada. Lee un apartado completo, y después marca solo las ideas clave, las definiciones y los datos imprescindibles. Subrayar no es un fin en sí mismo: es el paso previo para hacer tu esquema o tu resumen.
2. Haz resúmenes y esquemas con tus palabras
- •Lee un apartado, tapa el libro y escribe de memoria lo que recuerdes; luego compara y completa lo que falte.
- •Usa esquemas con llaves, flechas y jerarquías para ver cómo se relacionan las ideas.
- •Mapas conceptuales para temas con muchos conceptos relacionados (Biología, Filosofía, Historia).
- •Líneas del tiempo para Historia, y cuadros comparativos para distinguir conceptos parecidos.
- •Un resumen bueno ocupa mucho menos que el tema y está escrito con tus propias palabras.
3. Ponte a prueba
- •Convierte cada apartado en preguntas y respóndelas sin mirar los apuntes.
- •Usa tarjetas con la pregunta por un lado y la respuesta por el otro, sobre todo para vocabulario, fórmulas y fechas.
- •Resuelve ejercicios y exámenes de años anteriores si los hay.
- •Explica un tema en voz alta, como si se lo contaras a otra persona: lo que no sepas explicar, aún no lo dominas.
4. Repasa de forma espaciada
Es mejor repasar un poco varias veces que mucho una sola vez. Un ejemplo de calendario: un primer repaso al día siguiente, otro a los tres o cuatro días, otro a la semana, y uno más antes del examen. Cada repaso es más corto que el anterior y se centra en lo que olvidas.
5. Mezcla tipos de ejercicios
En Matemáticas, Física o Química, alternar tipos de problemas en lugar de hacer veinte iguales seguidos te obliga a decidir qué método aplicar, que es lo que te pedirán en el examen. Cuesta un poco más, pero se aprende más.
6. Toma buenos apuntes y completa el mismo día
Apunta ideas, no frases enteras, y deja espacio para completar. Revisa los apuntes el mismo día o al siguiente, aclara las dudas y reescribe lo que no se entienda: así evitas llegar al examen con un cuaderno ininteligible.
7. Organiza tu tiempo
- •Haz un plan semanal con las asignaturas y las fechas de entrega y exámenes.
- •Trabaja en bloques de unos 30 o 40 minutos con pausas cortas.
- •Empieza por lo que más te cuesta, cuando tienes más energía.
- •Deja el móvil lejos mientras estudias: la multitarea te hace aprender peor.
8. Cuida el descanso
Dormir bien ayuda a fijar lo aprendido, y estudiar solo con sueño atrasado rinde poco. Una alimentación razonable, algo de ejercicio y tiempo libre forman parte de la preparación, no son un lujo.
Errores frecuentes
- •Releer varias veces sin comprobar si lo recuerdas.
- •Copiar el libro entero como resumen.
- •Estudiar todo la víspera del examen.
- •Subrayar casi todo el texto.
- •Pasar horas con el móvil al lado.
Cuándo pedir ayuda
Si, aun con buen método, una materia no avanza, es posible que falle la base. Un profesor particular puede ayudar a detectar qué conceptos faltan y a practicar con corrección continua. Y si te agobias mucho ante los exámenes, habla con el orientador del centro.